Spoiler: a veces el descanso empieza cuando metes las manos en la tierra.
Hay muchas formas de desconectar.
Caminar por el bosque.
Bañarse en una garganta.
Mirar las estrellas.
Y luego hay otra más noble.
Trabajar la tierra.
La finca Petirrojo
Muy cerca de Casasturga está la finca Petirrojo, el proyecto de nuestra queridísima amiga y vecina Aitana Salgado.
Un lugar lleno de flores, árboles frutales, plantas medicinales y frutos rojos.
Aquí las plantas crecen juntas, como en la propia naturaleza. Todo cultivado siguiendo principios de agroecología y agricultura regenerativa, respetando los ciclos de la vida y favoreciendo la biodiversidad.
Arándanos.
Moras.
Flores de corte.
Hierbas aromáticas.
Un pequeño regreso a lo esencial
Quienes viven en la ciudad muchas veces han olvidado algo básico:
Que somos parte de la naturaleza.
En la finca Petirrojo puedes plantar, cosechar, cuidar la tierra o participar en talleres de flores, cosmética natural o arte con elementos del entorno.
No hace falta saber.
Solo venir con curiosidad.
Y con ganas de experimentar algo diferente.
Una experiencia slow travel
Muchos viajeros llegan a Casasturga buscando descanso.
Dormir bien.
Andar sin prisa.
Respirar a otro ritmo.
Y algunos descubren algo más.
Que también pueden formar parte de la vida que ocurre aquí.
Pasar una mañana en la finca Petirrojo.
Aprender de la tierra.
Conversar con quien la cultiva con amor.
Meter las manos en la naturaleza y sentir que algo dentro también se ordena.
A veces descansar no significa hacer menos.
Significa hacer algo verdadero.
En Casasturga vienes a descansar.
Y descubres que también puedes ayudar a que la vida crezca.




