Spoiler: aquí el despertador tiene alas.
No suena igual todos los días.
Y eso es lo bonito.
Casasturga amanece con trinos.
A veces suaves.
A veces insistentes.
A veces casi como una conversación entre árboles.
No es casualidad
En nuestra finca se han identificado hasta 101 especies de aves.
Sí, 101.
Rapaces que planean alto.
Abubillas que cruzan el jardín.
Oropéndolas que no se dejan ver, pero sí escuchar.
Rabilargos inquietos.
Mirlos madrugadores.
Garzas cerca del agua.
Y, si tienes suerte, el martín pescador.
No es un espectáculo organizado.
Es la vida tal cual.
Aquí el canto forma parte del paisaje
Desayunas en la terraza.
Café en la mano.
Y de fondo, un concierto que no necesita escenario.
Algunas personas intentan identificarlos.
Usan apps que son muy interesantes.
Otras simplemente escuchan.
Las dos cosas valen.
¿Quieres saber quién canta?
Trae prismáticos.
O descárgate la app de identificación de pájaros.
O pregúntanos.
Nos encanta cuando alguien vuelve diciendo:
“Creo que hoy era una oropéndola.”
Lo curioso
Hay mañanas más tranquilas.
Otras parecen un festival.
Nunca es exactamente igual.
Y eso hace que prestes atención.
Vienes a descansar.
Y terminas afinando el oído.
Porque aquí el silencio no es ausencia de sonido.
Es fluir en contacto con la naturaleza.




