La esencia de casasturga
Un espacio de belleza natural, quietud y autenticidad, donde el ritmo vuelve a ser humano.
Nuestra historia
Casasturga no fue una casualidad.
Llegó después de años de búsqueda por toda España, explorando paisajes, pueblos y posibilidades.
Desde pequeña, Shara soñaba con crear un jardín del alma —y, como psicoterapeuta, un espacio donde ayudar a sanar, habitar el tiempo con gentileza y echar raíces después de una vida nómada por más de seis países, tras salir de México, su tierra natal.
Hospitalidad pura
Jesús viene del campo, de Castilla, de La Mancha profunda, y de una familia con larga tradición de hospitalidad rural. Se graduó en Turismo, se especializó en Hotelería y ha trabajado en ese sector toda su vida; por eso, sabe muy bien lo que significa acoger y sostener un sitio valioso.
Cuando encontramos esta finca, lo supimos. La búsqueda había terminado.
Hoy Casasturga es nuestro hogar y un proyecto compartido.
Amor por esta tierra
Moisés, el encargado de cuidar Casasturga, nació a pocos pasos de este pequeño paraíso, extremeño de La Vera y profundamente amante de su tierra.
Desde pequeño creció entre paisajes de sierras verdes, gargantas cristalinas y el aroma inconfundible del pimentón, aprendiendo a valorar las tradiciones, la naturaleza y la vida sencilla.
En su tiempo libre es profesor de karate infantil y es un elemento muy querido en la comunidad.
Integrados en el entorno
Los apartamentos están construidos con materiales nobles y respetuosos, integrados con el paisaje y la arquitectura local extremeña.
Pero más allá de la forma, lo que queremos ofrecer es algo esencial: naturaleza viva, belleza sencilla y una hospitalidad que nace del corazón.
Nos sentimos guardianes de este lugar soñado, y estamos comprometidos a conservar su espíritu y compartirlo como parte de nuestro legado.
Bienvenid@ a Casasturga
Nuestra filosofía: hospitalidad consciente
En Casasturga creemos en un tipo de turismo que cuida: cuida a las personas, el territorio y la cultura local.
Por eso apostamos por:

Una experiencia auténtica y cercana

Slow travel: un ritmo tranquilo y sin prisas

El disfrute de lo cotidiano: la luz, la serenidad, la comida, el sueño

La conexión con la naturaleza y con uno mismo

Un “lujo esencial”: vivir con menos, pero con más sentido
Nuestro entorno
La Vera es tierra de agua, vegetación y buena mesa. Pimentón, queso, miel, aceite, vino… La gastronomía forma parte del viaje y del alma del lugar.
Aquí encontrarás caminos, gargantas naturales, aves, estrellas, tranquilidad y un bosque que se queda en la memoria.
Nuestros huéspedes
Nos visitan sobre todo:
Parejas en escapada romántica
Familias que buscan aventura natural
Personas con mascotas
Viajeros que quieren reconectar consigo mismos
Amigos que se reencuentran
Nómadas digitales
Ornitólogos, Biólogos y Astrólogos
Todos ellos tienen algo en común: aprecian respirar más hondo.
Nuestro propósito
Una invitación a vivir con más presencia
A reconectar con la naturaleza… y contigo.
Llevarse algo que florezca por dentro
Una idea, una calma, una sensación que permanezca.
Un lugar donde no solo se viene a descansar, sino a sentir
Y al que siempre se quiere volver.
Te esperamos entre el bosque y el agua